urdsula k leguin
literatura

Ursula K. Le Guin: ser buena nunca será suficiente a los ojos de l@s mediocres

Su obra “La mano izquierda de la oscuridad”, publicada en 1969, me abrió un mundo (otro más) del que jamás hubiera imaginado poder ser siquiera pasivo espectador. Su autora, una de las más reconocidas escritoras de ciencia ficción, no escapó a las criticas por esta obra, para mi visionaria, clarificadora e iluminadora a un mismo tiempo. Así es, al parecer al núcleo más granítico de la Intelligentsia transgénero (1) no le pareció suficiente lo que hizo y le achacaron que no se adentrara, explícitamente, en la realidad homosexual y que no soltara amarras con la rancia tradición en cuestiones de género. Tal vez sea cierto pero en su descargo hay que reconocer que es comprensible un temor a ir demasiado lejos y que, en lo fundamental, Úrsula K. Le Guin planteó desde la ficción una realidad que nada tenía ni tiene de ficción. Plasmó con enorme acierto y belleza un mundo posible donde los sexos y los géneros eran estados temporales; una idea tan liberadora como inquietante.

Conviene no olvidar que la literatura, el arte en general, no es, o al menos no debería ser, normativa, sino atrevidamente explorativa; ya vendrán quienes hagan de lo que de ella se destile norma, modelo o incluso mandato. Reprocharle a Le Guin no haber hecho el trayecto completo de la involución de genero es como reprocharle a Copérnico no haber avanzado hasta las elipses de Kepler.

(1): Hay un documental de Arwen Curry, ‘Los mundos de Ursula K. Le Guin’, en el que se apunta este tipo de crítica.

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