Aztarnak,  Impresiones

CUATRO CANCIONES DE LO COTIDIANO

He repescado una canción de alguna de mis playlists en youtube. ¿Haces tú playlists?

Se trata de Lo malo que nos pasa, de Francisco Nixon. La pesqué porque me hizo tilín. Ahora al encontrarla en la fresquera me afirmo: es una pedazo de canción. Se trata de la historia de una pareja de hoy (ya quizá ayer, que han pasado unos añitos), su encuentro en el tren camino de Bailén, el beso en la nariz, su súbita convivencia, y la ruptura no tan súbita. Lo que quiero destacar es el recreamiento en lo cotidiano. No recreación de lo cotidiano, de las cosas cotidianas, aunque igual también. Los detalles de la vida rutinaria de la gente del siglo XXI son el armazón de la historia, según mi humilde entender, detalles ni buenos ni malos. Los días pasan despacio, teníamos un gato de nombre Paco, el embarazo, problemas económicos, broncas por la mañana, el coñac Don Pedro. El deterioro personal inevitable y quedar en la estacada cualquier día de cualquier semana. Como la vida misma. En un entorno gris, nada del otro mundo. Que el autor vuelve a crear sin aportarle nada. Quiero decir que no lo adorna, son detalles anodinos, ni siquiera especialmente negativos.

Me ha gustado imaginar a esa joven pareja de hoy.

Se me ocurren un par de canciones más que utilizan lo cotidiano, pero son ya antigüitas. Antes de que den las diez cuenta un despedida muy cotidiana, de todos los días, saca la cuenta.
Alisarse ella el pelo, abrocharse la falda, la despedida seca, bajar las escaleras de dos, en dos de tres en tres, y la triste fórmula de despedida triste desde la esquina, de la niña del niño de Poble Sec, que tiene que estar, ella, él parece que no, en casa antes de las diez. Nos imaginamos las consecuencias si no lo está. La madre abre la puerta sonriente. Y suenan las diez en un reloj de casa. Parecemos seguir la carrera desde una escalera hasta la otra.
La descripción de la forzada despedida cotidiana de dos chavales que se quieren se torna lamento, quizá en crítica velada. Mi antiguo viejo amigo Paco decía que era la canción del franquismo. Tonto de mí que creía que era la Estaca.




Pero volviendo a la primera canción, la de Francisco Nixon, me da la sensación de que refleja una especie de conformidad con la realidad de todos los días que hoy vive la gente corriente y moliente. No hay lamento, no hay crítica, llegamos al infortunio, pero eso es lo habitual, lo que nos tiene que pasar. El escenario donde eso nos ocurre no nos parece criticable, ni lamentable. Las cosas son así. No sé si esto es un rasgo de la música indie, me da la sensación de que sí pero no he oído mucho, casi que ni me enteré.
La tercera es inclasificable como todas las suyas, pero es además una declaración de principios: La Cocinita Mágica de Vainica Doble. Habla de trabajar, de una mujer que trabaja en una cocina aparentemente normal, con el almirez, el ajo, cebollita… El ajo y el estropajo, ¿no querías ripio? Quiere la cocinera que escuches las melodías que canta el agua por las cañerías, cómo suspira la olla exprés, y habla de la espumadera y la sartén, que queda como un espejo. Hasta usa la piel del conejo para hacer un forro para tus zapatos. Y hay un duende en la marmita, mickey mouse se esconde en algún sitio. La alfombra echa a volar. Buscar la magia en lo cotidiano es el lema de la propia canción. No es más que el realismo mágico tan bien estudiado por ti en la ESO en una canción española grabada en 1980 ¿Es una canción conformista? . ¿Puede haber también ironía-sarcasmo? En todo caso parece sublimar, dar alegría, a la triste realidad de un ama de casa, una cocinera.

¿El ripio es la rima de esta poesía de lo cotidiano? Una mujer en un vagón de tren, camino de Bailén, dice Nixon. El problema es cuando tenemos que empapuzarnos con un ripio como jamón de york de Nueva York. Y no tenemos a mano un guiso condimentado con ajo, cebollita, perejil y ajonjolí.



Epílogo

Oigo mucho a Aute, para mí ha crecido con el tiempo. Y con su ausencia, sobrevenida estos meses.
Aute suele cantar a lo cotidiano, que no me sé su repertorio, pero aquí nos pone a mil contando los detalles mínimos, insignificantes, de la cita primera y digo yo que pocos se enteran de que en la segunda parte de la canción han pasado ya demasiados años, quieres helado de fresa o prefieres que te pida ya el café. Es como Las diez y media de Serrat pero con final (infeliz). Las notas de facebook aquellas que fui haciendo son casi inmanejables por designios de la Compañía. Y las pongo aquí.

Merezi duena bakarrik partekatu ! / ¡Comparte solo aquello que lo merece!

Escribir es una de las cosas que me hace sentir bien, que me hace sentir. Fanzine Uhane, Sifón y ahora Vaga. Y algunos libros autoeditados: Doloras y más cosas, Los Papeles del abuelo y Marmar. También he realizado un documental, Itsasoan.

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